Los dispositivos móviles nos obligaron a afrontar un cambio de paradigma, que surge del actual modo de pensar las resoluciones y pantallas: los nuevos esquemas y formas de visualización plantean el desafío de una más compleja organización y estructuración del contenido, haciendo que tengamos que pensar y ejecutar de manera más amplia y genérica un desarrollo. A la vez, no debemos perder de vista las particularidades y características de cada dispositivo para diseñar la mejor experiencia de usuario del mismo.

A continuación presentamos cinco claves indispensables a la hora de pensar un desarrollo bajo un esquema de Responsive Web Design:

1 – Contar con dispositivos para testear el desarrollo
No podemos confiarnos de las resoluciones. Siempre debemos contar con varios dispositivos para visualizar el contenido: estos nos brindarán un feedback real de cómo se ve y como “se siente” un diseño dentro de la plataforma, y de sus particularidades. Debemos testear en la mayor cantidad de dispositivos posibles.
2 – Probar la aplicación en todas condiciones
Si bien las netbooks y notebooks nos dan cierta flexibilidad, hacemos uso de ellas en lugares bien iluminados y en condiciones óptimas para su uso. Ahora bien, ¿pensamos en el uso que hacemos del dispositivo móvil? Las condiciones climáticas, las luces, el movimiento y la autonomía del dispositivo hacen variar considerablemente la experiencia de lectura e interacción con el contenido. Recordemos ser cuidadosos con el contraste de las aplicaciones a la hora de pensar en móvil (Accesibilidad).
3 – Tener en cuenta los tiempos de navegación
Los tiempos que uno emplea para navegar contenido desde un smartphone o desde una tablet son considerablemente menores a los que se emplean desde una netbook o notebook. Por este mismo motivo, es conveniente mantener las cosas simples y resumir la información a lo realmente necesario con una jerarquía y navegabilidad tanto efectiva como intuitiva.
4 – Optimizar el contenido
Esto significa mantener el contenido multimedial de la aplicación lo más “liviano” posible: si bien desde una PC solemos descargar el contenido con un ancho de banda generoso, en los smartphones se emplean planes de datos, donde los tiempos de descarga son considerablemente bajos e intermitentes. No perdamos de vista las expectativas del usuario: hagamos que la demora sea del menor tiempo posible, y que valga la pena, manteniendo al usuario siempre notificado en cuanto al “estado” de la interface (uno de los principios de Usabilidad de Nielsen).
5 – Contemplar los costos de la implementación.

No perdamos de vista que independientemente de que manejemos una misma identidad desde lo conceptual y visual, cada plataforma tiene sus particularidades: debemos contemplar los tiempos de investigación, testeo y adaptación en los presupuestos: adaptar el contenido a distintos dispositivos puede ser un trabajo aún mayor que pensar varias propuestas distintas para cada uno de ellos si no estamos familiarizados con las plataformas apuntadas y sus peculiaridades.