Virtualización != Cloud Computing

octubre 24, 2013

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Todavía es común que se confundan los conceptos y suponer que la virtualización es prácticamente lo mismo que Cloud Computing. Sin embargo, si bien los modelos de cómputo en la nube no podrían existir sin las tecnologías de virtualización, es importante comprender sus diferencias. El objetivo de este artículo es resaltar aquellos puntos que puedan tener en común y luego aclarar estas diferencias. En la Figura podemos apreciar una representación gráfica del concepto de virtualización.

La primera capa corresponde al hardware físico disponible, por ejemplo un potente servidor o un Blade. La segunda capa corresponde al Hypervisor, quién es el encargado de controlar y gestionar las máquinas virtuales que se estarán ejecutando. El hypervisor dependerá de la tecnología de virtualización que estemos utilizando (VMWare, XEN o Microsoft Hyper-V entre otras). La tercera, cuarta y quinta capa corresponden a cada una de las máquinas virtuales que estemos ejecutando.

En este punto podemos hacer una analogía con Cloud Computing y recordar los distintos modelos de servicio ofrecidos:
• IaaS (Infraestructure as a Service)
• PaaS (Platform as a Service)
• SaaS (Software as a Service).

Es decir, podríamos asociar el Hardware Virtualizado con el modelo IaaS, mediante el cual ofrecemos recursos tecnológicos como capacidades de procesamiento, almacenamiento, conectividad, etcétera. Podemos asociar el Sistema Operativo virtualizado con el modelo PaaS, el cual ofrece una plataforma operativa, por ejemplo mediante Windows Azure.

Finalmente, podemos asociar las aplicaciones con el modelo SaaS. En este último caso se ofrece usabilidad y control sobre una funcionalidad específica, como por ejemplo guardar información en la nube (Google Drive, Dropbox, etc), crear y editar documentos (Google Docs, Office 365, etc.) e incluso tener un CRM online, como es el caso de salesforce.com.

Diferencias
Sin embargo, independientemente de que la virtualización es la tecnología fundamental gracias a la cual existe la computación en la Nube, son conceptos diferentes y sus aplicaciones también varían. De hecho, un impulsor del Cloud Computing (que no tiene que ver directamente con aspectos tecnológicos en sí) es la baja de los precios del equipamiento de hardware, en particular el hardware asociado al almacenamiento. A esto se le suma el avance de las tecnologías de comunicaciones, las cuales permiten alcanzar velocidades del orden del Gb a muy bajo costo.

Más allá de los aspectos tecnológicos y de costos, la mayor diferenciación se logró desde los modelos de servicios, ofreciéndole a los clientes distintas alternativas como las vistas previamente y la posibilidad de disponer de las nubes públicas, privadas, comunitarias e híbridas.

A modo de conclusión podemos afirmar que el aumento de las capacidades de procesamiento, de almacenamiento y de conectividad, sumado a la baja de los costos de hardware, impulsó el uso de tecnologías de virtualización que anteriormente estaban reservadas únicamente para las grandes empresas, también a las pequeñas y medianas.

A su vez, estos avances posibilitaron que se diseñen servicios muy flexibles adaptados a las necesidades de consumo de los clientes, de forma tal que puedan pagar en función del consumo realizado. Estas son algunas de las claves que hacen de la computación en la nube un modelo que vino para quedarse y seguir creciendo.