No hay dudas: los dispositivos portátiles son herramientas cada vez más valoradas por usuarios y empresas para gestionar procesos y concretar oportunidades. Esta situación se repite alrededor del mundo, pero se ve con claridad en países como Argentina, que ha tenido un crecimiento explosivo de su parque informático en la última década. Los usuarios acompañan la revolución móvil con interés, y el mercado es dinámico, con recambio y adopción de nuevos dispositivos. Así, el dato inicial es que existen al menos 40 millones de usuarios móviles en el país, un número similar a la cantidad de habitantes registrados por el último censo nacional. A esto se suman unos 30 millones de usuarios de Internet, y otros 15 millones de PC.

Estamos al borde de otra revolución en las tecnologías de la información, de otro salto cualitativo en las posibilidades de comunicación, con los cambios cognitivos que ello conlleva para los usuarios y sus sociedades. Así como el lenguaje, la escritura y la imprenta fueron revoluciones TIC, los dispositivos de la computación portátil hoy posibilitan intercambios más rápidos y nuevas experiencias.

Cada vez que se produjo un avance de este tipo en las tecnologías de la información, se vio acompañado por un cambio profundo en la forma en que funciona el mundo, en la política, los factores de producción y hasta los tipos de gobierno. Dicho simplemente: la movilidad implica una modificación en la forma en que las sociedades se organizan y resuelven sus problemas.

La gran penetración de este tipo de dispositivos, que democratizan la información, permitirá que se reduzca la brecha digital en la región, que muestra las diferencias en el acceso tecnológico dentro de las sociedades. El verdadero salto cualitativo en la producción se produce entonces cuando se asumen la potencia de los dispositivos que se manejan: la tecnología por sí misma no resuelve nada, son los usuarios y los demás actores los que aprovechan sus posibilidades.

Tendencias del futuro

Los dispositivos móviles, combinados con los servicios de Internet, posibilitan un mundo cada vez más inteligente, personalizado, geolocalizado. La web semántica es un vistazo de lo que será la norma en el futuro: los sistemas que utilizan esta tecnología pueden interpretar al instante aquello que el usuario les está pidiendo. Ya no se trata de una interacción artificial con una máquina, sino de una relación más orgánica con la herramienta, a la que podemos hablarle directamente. Los asistentes personales ya son una realidad en smartphones y tablets, con una interfaz que funciona en base a la interpretación de miles de variaciones de comandos hablados.

Dentro de ámbitos corporativos, una de las tendencias más fuertes se denomina BYOD, por las siglas en inglés de Bring Your Own Device. Los dispositivos móviles y portátiles entran con fuerza al horario laboral, reemplazando equipos comunitarios por herramientas personales de trabajo. El smartphone o la tablet se convierten así en una extensión del usuario, que cambia sus hábitos dentro de la oficina: en este contexto, la co-creación se plantea como uno de los nuevos paradigmas, y se sostiene con la combinación de una infraestructura en la nube con aplicaciones inteligentes.

Los números hablan por sí solos, y dicen que un 90% de las empresas asumen como beneficiosas a las tecnologías móviles en relación a los negocios. Al menos en Argentina, un 28% de las compañías ya ha desarrollado e implementado un plan de renovación en base a la movilidad, y otro 20% está en camino. El consenso es claro, e indica claramente que la infraestructura móvil producirá aumentos en la productividad y en la eficiencia, de la mano de cambios profundos en la relación entre sociedad y tecnología.

Alejandro Prince participó del evento Enterprise Mobility Forum 2012, de GlobalLogic, y habló de las tendencias a futuro que afectan a la movilidad y los negocios en la región.

Mirá el video: http://bit.ly/TXyscf