Agilizando BPM

enero 18, 2013

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Las metodologías ágiles causaron ciertamente una verdadera revolución dentro del manejo y seguimiento de proyectos de software. Dejaron atrás un paradigma de pesada documentación y extensas etapas inalterables con rígidos procedimientos y técnicas, para dar lugar a un nuevo horizonte, flexible, rápido, priorizando funcionalidad y satisfacción del cliente. En pocas palabras, se definen ciclos cortos, denominados iteraciones, en los cuales se desarrolla por completo una cierta funcionalidad, pasando por todas las etapas, desde el análisis hasta el testing. Dentro de marco, existen múltiples enfoques ágiles entre los cuales podemos destacar XP (Extreme Programming), Scrum, o FDD (Feature Driven Development).

Dado este enfoque es razonable analizar cómo se ajusta la filosofía ágil dentro de metodologías enfocadas en los procesos de negocio como BPM (Business process management), la cual permite especificar cada uno de los pasos involucrados en un proceso de negocio: su identificación, modelado, desarrollo, puesta en ejecución y administración.

¿Es BPM un modelo de negocios ágil?

Existe la postura que ya BPM, por su naturaleza y objetivos se ajusta a lo ágil: permite describir de una manera flexible y ágil procesos de negocio, todas las actividades BPM estimulan la interacción entre personas, se prioriza fuertemente entender el funcionamiento de cada proceso sin tener que esperar o depender de una extensa documentación general del sistema, y finalmente, se da mayor importancia a los individuos involucrados y a las iteraciones que a la tecnología y las herramientas. Con todos estos argumentos es posible vislumbrar una naturaleza ágil innata en BPM.

¿Siempre es posible combinar BPM con enfoque ágil?

Tim Huenemann, encargado de tecnologías en Trexing Consulting, describe en [1] distintos escenarios, analizando en cada caso la utilidad de utilizar metodologías ágiles.

Primero, es importante distinguir que BPM no es un ciclo con requerimientos seguido de implementación, es una metodologías de procesos. La naturaleza ágil se considerará entonces en cada proyecto en particular, y no como estrategia general. Proyectos sobre cambios dentro de la organización, o capacitación de recursos pueden modelarse de manera ágil, pero no es lo más conveniente dado que no poseen la estructura clásica de requerimientos más implementación. Sí es posible utilizar aspectos ágiles sobre procesos de negocio enfocados en funcionalidad, en especial cuando interactúan negocio e IT: ciclos cortos y precisos ayudan a identificar prioridades y funcionalidad. Sin embargo, el mayor beneficio de combinar metodologías ágiles se nota en proyectos pequeños de constante evolución y cambios. Desde un panorama más general,  la visión ágil aumenta las posibilidades de BPM facilitando la interacción entre recursos de negocio e IT y obteniendo resultados con impacto en el negocio con mayor antelación.

Un caso de estudio

Clay Richardson, desarrollador certificado IBM, menciona un atractivo ejemplo donde fue ampliamente exitosa la fusión ágil-BPM en su presentación “Applying Agile Development Strategies to BPM Initiatives” [2]. El caso de estudio se desarrolló en IBM para la Navy Federal Credit Union. El contexto era el siguiente: se necesitaban entregar soluciones de negocio en un período de dos meses, y se contaba con stakeholders de negocio comprometidos e involucrados, pero con requerimientos muy volátiles, tanto de stakeholders internos como externos. Se llegaron a soluciones satisfactorias utilizando FDD, con iteraciones de dos semanas de duración. Los requerimientos volátiles y los procesos claves fueron atacados con todo el potencial ágil: flexibilidad, participación de todos los stakeholders, y priorizando el desarrollo de prototipos con la funcionalidad esperada.

Referencias:

[1]     http://www.ebizq.net/blogs/bpm_theory/2011/12/agile-and-bpm.php
[2]     http://www.slideshare.net/TransformationInnovation/applying-agile-development-strategies-to-bpm-initiatives-368247